- ¿Y qué pasó con él?
- Murió asesinado, como hace un año. Pero nunca encontraron al asesino.
- ¿Cómo fue?
- Estaba amarrado en su cama, lo apuñalaron en el corazón y luego le cortaron la garganta. La policía pensó que fue su novio, pero nunca encontraron pruebas irrefutables.
- ¿Y tú?, ¿estabas enamorado de él?
- No digamos que enamorado sea la palabra indicada.
- ¿Y entonces?
- Digamos que era una especie de objetivo. El hecho de que estuviera con alguien sólo lo hacía más tentador, ya sabe, como cuando le dicen a un niño que no lo haga, el niño desea hacerlo con más ganas.
- ¿Y lo lograste?, ¿acostarte con él?
- Sí, lo logré. Pero no crea que fue tan fácil. Adrián realmente tenía el concepto de fidelidad muy marcado. Es por eso que la policía pensó que fue Omar, ya sabe, típico pendejo trastornado que no acepta una infidelidad y todas esas cosas.
- ¿Parece que no te afectó mucho su muerte?
- No, la verdad es que no. No culeaba tan bien, y tampoco lo tenía muy grande.
- ¿Entonces, eres receptor en tus relaciones sexuales?
- Jajaja. Vaya, vaya, vaya. Parece que el doctor tiene sus buenas preguntas de bajo de la manga después de todo. Que bueno, ya me estaba aburriendo. Y dígame doctor, ¿qué le gustaría a usted que yo fuera?
- …
- ¿Por qué me mira con esa cara tan seria?, ¿tiene miedo de responder?
- No responderé eso. Sabes que no tengo problemas con tus inclinaciones sexuales, pero así no soy yo. Y además, no es para eso que estamos aquí.
- Bien, entonces esto se volvió aburrido. Nos veremos pasado mañana. Adiosito.
Benjamín se levantó de su silla, caminó hasta la puerta y se fue sin mayor titubeo. El doctor Espinoza suspiró, abrió la ventana y sacó uno de sus chocolates de menta que era lo único que lo calmaba en momentos de tensión.
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1 comentario:
tenso!
Bravoo
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