Dolor…
¿De dónde vienes?,
¿En qué momento te hiciste mejor refugio que la felicidad?,
¿En qué momento te hiciste lo que más odio y lo que más amo?,
¿Será desde que mi padre me abandonó?,
¿Será desde esa infancia solitaria y confusa?,
¿Será de la primera vez que me rompieron el corazón?,
¿Te busco voluntariamente?,
¿O es que llegas sin avisar?
Sé que ahora quiero sacarte,
Y que vengas sólo cuando se debe, y que no seas algo permanente,
Puedo sentir tus raíces clavadas en mí,
Costará sacarte, lo sé,
Pero la determinación ya está, y desde ahí voy a comenzar,
Y al momento de sacarte voy a sostenerte en mi mano,
Te voy a putear de los pies a la cabeza,
Pero después te voy a dar un beso de “gracias”,
Por haber sido lo único que me ha acompañado todos estos años,
Pero todo lo que llega se va,
Y al final simplemente serás,
Como un viejo amigo que viene a visitarme, pero no daré hospedaje.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
sábado, 10 de abril de 2010
Una perspectiva gay
Ahí está ella, con esa piel suave y ese par de pechos voluptuosos que hacen que cualquier hombre babee. Y aquí estoy yo, con esa cosa de no sé cuantos centímetros colgando entre mis piernas. Cualquiera podría pensar que me masturbo en las noches pensando en esa chica, pero no, la verdad es que a mí me gustaría ser ella, pero no sólo ella, sino que cualquier mujer, pero bonita eso si po´, no una hueona fea y plana. Y es más, no es solamente que quiera ser mujer, todo se resume en que odio ser gay.
“Nooo, si ser gay es una opción, yo respeto tus opciones”, qué opción ni que huea. Si antes de nacer Dios me hubiera dado a elegir, obviamente que habría elegido ser un hombre heterosexual, pero ¿qué le voy a hacer?, no me gusta la vagina po´
Ahí estoy con su huea dentro de mi boca, igual rica la huea, pa´ que voy a mentir. Ahora me abraza para darle ese toque romántico a nuestra tercera noche de sexo casual.
- oye.
- Dime – digo en un tono serio para mostrar mis ganas de dormir, pero el tipo tiene energía como para tirar diez polvos por noche.
- No quiero que pienses que esto para mí es sólo sexo. Tú de verdad me gustas y quiero algo serio.
- Lo sé.
¿Qué otra huea voy a decir?, si todos los culeados dicen lo mismo, llevo cinco años en el mundo gay, y todos te llenan de palabras hermosas y lindas promesas para después desaparecer sin explicación o dejarte por alguien mejor.
Ahí está sentado al frente mío, hablándome con un cigarro en su mano y un copete en la mesa; metidos en un bar de mala muerte, con su tono seductor y amigable. Si tuviera que describir a mi hueón perfecto, sería él, rico, simpático e inteligente, ¿el problema?, es que a él le gusta el choro, y a mí, el pico, too pal pico, pero ¿qué voy a hacer?, no todas las historias tienen su final feliz.
Fin.
“Nooo, si ser gay es una opción, yo respeto tus opciones”, qué opción ni que huea. Si antes de nacer Dios me hubiera dado a elegir, obviamente que habría elegido ser un hombre heterosexual, pero ¿qué le voy a hacer?, no me gusta la vagina po´
Ahí estoy con su huea dentro de mi boca, igual rica la huea, pa´ que voy a mentir. Ahora me abraza para darle ese toque romántico a nuestra tercera noche de sexo casual.
- oye.
- Dime – digo en un tono serio para mostrar mis ganas de dormir, pero el tipo tiene energía como para tirar diez polvos por noche.
- No quiero que pienses que esto para mí es sólo sexo. Tú de verdad me gustas y quiero algo serio.
- Lo sé.
¿Qué otra huea voy a decir?, si todos los culeados dicen lo mismo, llevo cinco años en el mundo gay, y todos te llenan de palabras hermosas y lindas promesas para después desaparecer sin explicación o dejarte por alguien mejor.
Ahí está sentado al frente mío, hablándome con un cigarro en su mano y un copete en la mesa; metidos en un bar de mala muerte, con su tono seductor y amigable. Si tuviera que describir a mi hueón perfecto, sería él, rico, simpático e inteligente, ¿el problema?, es que a él le gusta el choro, y a mí, el pico, too pal pico, pero ¿qué voy a hacer?, no todas las historias tienen su final feliz.
Fin.
lunes, 1 de marzo de 2010
Parte I
- ¿Y qué pasó con él?
- Murió asesinado, como hace un año. Pero nunca encontraron al asesino.
- ¿Cómo fue?
- Estaba amarrado en su cama, lo apuñalaron en el corazón y luego le cortaron la garganta. La policía pensó que fue su novio, pero nunca encontraron pruebas irrefutables.
- ¿Y tú?, ¿estabas enamorado de él?
- No digamos que enamorado sea la palabra indicada.
- ¿Y entonces?
- Digamos que era una especie de objetivo. El hecho de que estuviera con alguien sólo lo hacía más tentador, ya sabe, como cuando le dicen a un niño que no lo haga, el niño desea hacerlo con más ganas.
- ¿Y lo lograste?, ¿acostarte con él?
- Sí, lo logré. Pero no crea que fue tan fácil. Adrián realmente tenía el concepto de fidelidad muy marcado. Es por eso que la policía pensó que fue Omar, ya sabe, típico pendejo trastornado que no acepta una infidelidad y todas esas cosas.
- ¿Parece que no te afectó mucho su muerte?
- No, la verdad es que no. No culeaba tan bien, y tampoco lo tenía muy grande.
- ¿Entonces, eres receptor en tus relaciones sexuales?
- Jajaja. Vaya, vaya, vaya. Parece que el doctor tiene sus buenas preguntas de bajo de la manga después de todo. Que bueno, ya me estaba aburriendo. Y dígame doctor, ¿qué le gustaría a usted que yo fuera?
- …
- ¿Por qué me mira con esa cara tan seria?, ¿tiene miedo de responder?
- No responderé eso. Sabes que no tengo problemas con tus inclinaciones sexuales, pero así no soy yo. Y además, no es para eso que estamos aquí.
- Bien, entonces esto se volvió aburrido. Nos veremos pasado mañana. Adiosito.
Benjamín se levantó de su silla, caminó hasta la puerta y se fue sin mayor titubeo. El doctor Espinoza suspiró, abrió la ventana y sacó uno de sus chocolates de menta que era lo único que lo calmaba en momentos de tensión.
- Murió asesinado, como hace un año. Pero nunca encontraron al asesino.
- ¿Cómo fue?
- Estaba amarrado en su cama, lo apuñalaron en el corazón y luego le cortaron la garganta. La policía pensó que fue su novio, pero nunca encontraron pruebas irrefutables.
- ¿Y tú?, ¿estabas enamorado de él?
- No digamos que enamorado sea la palabra indicada.
- ¿Y entonces?
- Digamos que era una especie de objetivo. El hecho de que estuviera con alguien sólo lo hacía más tentador, ya sabe, como cuando le dicen a un niño que no lo haga, el niño desea hacerlo con más ganas.
- ¿Y lo lograste?, ¿acostarte con él?
- Sí, lo logré. Pero no crea que fue tan fácil. Adrián realmente tenía el concepto de fidelidad muy marcado. Es por eso que la policía pensó que fue Omar, ya sabe, típico pendejo trastornado que no acepta una infidelidad y todas esas cosas.
- ¿Parece que no te afectó mucho su muerte?
- No, la verdad es que no. No culeaba tan bien, y tampoco lo tenía muy grande.
- ¿Entonces, eres receptor en tus relaciones sexuales?
- Jajaja. Vaya, vaya, vaya. Parece que el doctor tiene sus buenas preguntas de bajo de la manga después de todo. Que bueno, ya me estaba aburriendo. Y dígame doctor, ¿qué le gustaría a usted que yo fuera?
- …
- ¿Por qué me mira con esa cara tan seria?, ¿tiene miedo de responder?
- No responderé eso. Sabes que no tengo problemas con tus inclinaciones sexuales, pero así no soy yo. Y además, no es para eso que estamos aquí.
- Bien, entonces esto se volvió aburrido. Nos veremos pasado mañana. Adiosito.
Benjamín se levantó de su silla, caminó hasta la puerta y se fue sin mayor titubeo. El doctor Espinoza suspiró, abrió la ventana y sacó uno de sus chocolates de menta que era lo único que lo calmaba en momentos de tensión.
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